Leonardo Teja
(Suena el teléfono y descuelgan la bocina) Buenas tardes, por favor con la más bella de la casa; es urgente. Ella habla (ella miente), qué se le ofrece, caballero. ¿En verdad es usted la más bella que habita el inmueble? Marqué hace un rato y juraría que no era la misma voz; tenga la bondad de comunicarme que es urgente. (Silencio)¿Bueno? Señora, ¿bueno? (silencio rabioso y de golpe cuelgan la bocina).
(Otro día, el mismo teléfono suena) ¿Si? (la voz más bella de la casa). Señorita, qué bueno que atiende usted, la más bella de la casa, no tenemos mucho tiempo, tiene dónde apuntar. No (el no más bello de la casa). Haga el favor de ir por lápiz y papel. (Se escuchan unos tacones, y después una rebatinga y después el sonido sordo de la bocina, los celos de una bala. La sangre más bella de la casa). ¿Bueno, bueno? ¿Señorita, qué ha pasado? Atienda por favor. (La mano en la bocina, ya sin el revólver) Habla la más bella de la casa (esta vez no miente), ¿qué se le ofrece al caballero?
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